jueves, marzo 29, 2007

LA SIRINGA



La Siringa o flauta de Pan era un instrumento musical utilizado en el mundo antiguo. Consistía en unos tallos de caña de diferentes longitudes y unidos en progresión de tamaño. No presentaba agujeros para ser tañido por los dedos, sino que el sonido se extraía al posar los labios por los orificios superiores de cada tubo.


El nombre de Siringa tuvo su origen en una náyade del mismo nombre (Syrinx). La leyenda cuenta así:


" Es más, puesto que la flauta era un invento reciente, le pregunta cómo había sido inventada. Entonces el dios dijo:
«En los gélidos montes de Arcadia había entre las hamadríadas de Nonacris una náyade famosísima, a quien las ninfas llamaban Siringe. Más de una vez ha­bía tenido que eludir el acoso de los sátiros o de cual­quiera de los otros dioses que habitan el sombrío bos­que o la fértil campiña; practicaba las mismas ocupa­ciones que la diosa de Ortigia, e igual que ella guardaba su virginidad. Vestida también a la manera de Diana, su aspecto se prestaba a confusión, y habrías podido pensar que se trataba de la hija de Latona si no fuera porque llevaba un arco de cuerno, mientras que el de la diosa es de oro. Aun así su aspecto enga­ñaba. Un día, Pan la vio cuando regresaba del monte Liceo, y con la cabeza coronada de punzantes hojas de pino dijo las siguientes palabras...»; y quedaban por re­latar sus palabras, y cómo la ninfa, despreciando los ha­lagos del dios, había huido por lugares inaccesibles hasta que había llegado a la plácida corriente del are­noso Ladón; allí, al ver que las aguas le cerraban el paso, suplicó a sus hermanas, las ninfas del río, que la transformaran, de forma que Pan, cuando ya creía es­trechar a Siringe, tenía entre sus brazos en vez del cuerpo de la ninfa una mata de cañas palustres; al suspirar el dios sobre ellas el aire produjo al atravesarlas un suave sonido, parecido a un lamento. Cautivado por este nuevo invento y por la dulzura del son, el dios ha­bía dicho: «¡Esta será mi forma de hablar contigo!»; y así el instrumento hecho de cañas desiguales unidas con cera conservó el nombre de la muchacha.”
Ovidio, Metamorfosis I, 689

Gracias a esta leyenda podemos conocer por qué se le llama también "Flauta de Pan" por ser él quien:
"Ideó juntar varios caños con cera,

Pan vela por las ovejas y por los que las cuidan.
Y no te pese que el cálamo gaste la tersura de tus labios"
Virgilio, Égloga II,31.

Los Romanos dieron a este instrumento los nombres de "avena, cicuta, harundo cerata o pandura", este último en honor a Pan.
Curate ut valeatis!