lunes, noviembre 20, 2006

SERUUS-Ο ΔΟΥΛΟΣ



Tras vuestras consultas en una de las clase de Griego I sobre el trato a los esclavos, he aquí un poco de información sobre la esclavitud en la Antigüedad.

LA ESCLAVITUD EN LA ANTIGÜEDAD
Aunque no sólo existió la esclavitud en los tiempos antiguos, no se puede negar que la posesión de hombres y mujeres en propiedad, como si se tratara de objetos, fue una destacada característica de las sociedades griega y romana.
A) La condición del esclavo. Desde el punto de vista de la ley, el esclavo antiguo (ὁ δοῦλος en griego, seruus en latín) no era considerado como una persona con derechos. Simplemente era una propiedad más de su amo, como podían serlo sus animales, o sus muebles, por lo que no recibían salario o compensación económica alguna, si bien se les podía otorgar ocasionalmente algún tipo de recompensa por sus fieles servicios, cantidades con las que quizás podrían comprar su propia libertad algún día. La expresión latina “instrumentum vocale” (instrumento con voz) resume la condición especial del esclavo. Desde luego, los matrimonios entre esclavos no tenían carácter legal, adquiriendo sus hijos al nacer la condición de esclavos.
B) La obtención de los esclavos: guerra y piratería. Tradicionalmente la piratería (con su captura indiscriminada de personas para su posterior venta) y las campañas militares fueron el origen de la enorme cantidad de esclavos que había disponibles en el mundo antiguo, especialmente en Roma, cuyas constantes conquistas militares proporcionaron un suministro inagotable de “botín humano”. Baste citar como ejemplo el hecho de que cerca de 150.000 griegos fueron vendidos como esclavos tras la conquista de Grecia en el siglo II a.C. La mayoría aplastante de esclavos eran extranjeros, “bárbaros” como se llamaba a los extranjeros. Pero la mayoría de los esclavos eran vendidos en pública subasta a los particulares, gracias a los mercaderes que se encargaban del negocio de su compra a los ejércitos que volvían con miles de ellos, para obtener a continuación grandes beneficios.


C) El trabajo de los esclavos. El estado se reservaba normalmente una cantidad elevada de esclavos para actividades muy variadas que podían ir desde el trabajo en las minas (sin duda, bajo terribles condiciones), pasando por la conservación y construcción de obras públicas, como los acueductos en la ciudad de Roma (labor a la que estaban destinados cerca de 700 esclavos públicos) hasta servicios de orden y vigilancia de las calles. En el caso de los esclavos adquiridos para servicio privado había una gran diferencia entre los que eran destinados a las labores agrícolas y los que cumplían un servicio doméstico, en la casa de sus amos.


D) El trato a los esclavos. Los esclavos que trabajaban en las minas o en grandes plantaciones agrícolas eran, sin duda, los que vivían de manera más dura. En general, puede admitirse que la mayoría de los esclavos domésticos serían bien tratados. Muchos de ellos eran liberados (o “manumitidos”, de la palabra latina manumissio) a la muerte de sus dueños, si se habían comportado con lealtad y obediencia. Algunos autores antiguos como Plinio o Séneca, recomendaban un trato humanitario hacia los esclavos, aunque la propia existencia de la esclavitud no era discutida, ya que se aceptaba como parte del orden de las cosas. De hecho a lo largo de la larga historia de Roma en la Antigüedad, solo nos han llegado noticias de tres rebeliones de esclavos, la más famosa de las cuales fue la liderada por el gladiador Espartaco en el año 73 a.C.

Texto extraído del libro Cultura Clásica, 3º ESO. Ed. Santillana

Placa original de perro

FUENTES CLÁSICAS

El siguiente texto fue escrito en el siglo IV a.C. por el famoso filósofo Aristóteles en una de sus obras, Política, para justificar la existencia de la esclavitud:

Aquellos hombres que difieren tanto de los demás como el cuerpo del alma o la bestia del hombre son por naturaleza esclavos, y para ellos es mejor ser mandados” (...) ”Es pues esclavo por naturaleza el que puede pertenecer a otro (y por esto es de otro) y que participa de la razón en cuanto puede percibirla, pero sin tenerla en propiedad. Los demás animales, en cambio, no obedecen a la razón, de la cual nada perciben, sino a sus instintos. La utilidad de los esclavos, además, difiere poco de la de los animales; de unos y otros, así de los esclavos como de los animales domésticos, recibimos ayuda corporal, en nuestras necesidades” (...) “la economía doméstica ha de tener a su disposición sus instrumentos. Ahora bien, de los instrumentos unos son inanimados y otros animados” (...) “el esclavo es una posesión animada” (...) ”la ciencia del amo consiste en saber usar de los esclavos, pues no se es amo por adquirir esclavos sino por saber usarlos” (...)
“Hay aún quienes establecen como justa la esclavitud por causa de guerra” (...) ”aquellos a quienes se tiene por los mejor nacidos podrán ser esclavos y aún hijos de esclavos, si han sido capturados y vendidos” (...) ”más sólo los bárbaros pueden ser esclavos de este modo”
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Aristóteles, Política, Libro I.


No todos los autores clásicos respaldaban la teoría de Aristóteles, en el mundo romano encontramos a los estoicos que eran grandes defensores del buen trato a los esclavos, como Séneca. A su vez, destacan las voces defensoras de Cicerón, Marco Aurelio, etc.
Séneca afirma en sus tratados: "La virtud, en un principio, no está vedada a nadie: ella abre a todos su santuario, invita a todos, hombres libres, emancipados por nacimiento, esclavos, reyes y proscritos....Un esclavo puede ser justo, valiente, magnánimo [...] Es un error creer que la condición de esclavo afecta al hombre entero. La mejor parte de su ser queda libre. Los cuerpos están sometidos al deseo del dueño, pero el espíritu es dueño de si mismo: es enteramente libre y tiene alas. A pesar de la cárcel que lo contiene, su ímpetu que nada cautiva, se eleva y realiza los actos más sublimes y remontándose al infinito trata con los seres más elevados."


“Es extraño que pensemos que es una buena cosa el enviar a un pobre e infortunado esclavo a prisión. ¿Por qué estáis tan ansiosos de golpearle y de romperle las piernas? Deberíamos esperar hasta que nuestra cólera se hubiera enfriado antes de fijar el castigo, porque castigamos por medio de la espada y la ejecución, el encadenamiento, la prisión y la muerte por hambre un crimen que tan sólo merecería unos cuantos azotes.”


Séneca, De la cólera, III,32.

A su vez nos narra una anécdota con un esclavo en casa de Vedio Pollio:

Uno de sus esclavos había roto una taza cristalina. Vedio ordenó que fuera apresado y muerto de una manera inusual. Él ordenó que fuera arrojado a las enormes lampreas que tenía en su estanque ¿Quién no pensaría que hizo esto como exhibición? (…) El muchacho se deslizó de las manos de su captor y huyó a los pies de César al que no pidió nada más que morir de una manera diferente, ya que no quería ser devorado. La novedad de la crueldad conmovió a César, que ordenó que todas las copas de cristal fueran rotas ante sus ojos y el estanque cegado. ¿Pudo haber alguien más odiado, incluso por sus esclavos, que Vedius Pollio?”


Séneca, De la cólera, III,40.

En Cicerón encontramos esta cita: “Debemos comportarnos justamente incluso con las clases más bajas de gente.Cicerón, Sobre los deberes, I, 13.

Para terminar un texto de Plinio en el que describe las habitaciones de sus esclavos. Podéis recordad lo que hemos traducido en Lingua latina I sobre las "Cubicula servorum et ancillarum":

El resto de esta ala de la casa está reservado para el uso de mis esclavos y libertos, si bien muchas de las habitaciones son suficientemente elegantes como para albergar invitados… Al final de la terraza hay un conjunto de habitaciones. Cuando estoy allí, siento como si me hubiera apartado del resto de la casa…..y de esta manera no molesto los momentos de esparcimiento de mis esclavos y ellos no interrumpen mi trabajo.”



Plinio, Cartas, II, 17.



Podéis ampliar la información en estas páginas:

http://mural.uv.es/roaljo/ESCLAVITUD.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Esclavitud_en_la_Roma_Antigua
http://www.cedt.org/romano.htm


N.B: Imágenes cedidas por Salvador Muñoz de su Taller de Epigrafía.



Gratias tibi ago, Salva!



Curate ut valeatis!